La postulante de La Libertad Avanza busca una banca en el Senado con el aval directo del armado nacional. Su designación generó rechazo entre dirigentes locales, que advierten que su agenda responde a intereses porteños y no a las necesidades de la provincia.
La candidatura de Nadia Márquez a senadora por Neuquén volvió a despertar críticas en distintos sectores políticos y sociales. Su postulación, definida por la conducción nacional de La Libertad Avanza, fue interpretada como una nueva señal de centralismo y desconocimiento de la realidad provincial.
Márquez, actual diputada provincial, sostiene un discurso de ajuste del Estado y alineamiento total con las políticas impulsadas por el gobierno nacional. Sin embargo, en Neuquén crece el malestar por una propuesta que, según advierten desde la dirigencia local, “pone en riesgo la autonomía y el desarrollo de la provincia”.
Además, la legisladora carga con un historial de denuncias y controversias vinculadas al manejo de subsidios educativos destinados a un colegio de su entorno familiar. Aunque ella niega las acusaciones, su figura sigue generando divisiones y desconfianza.
Desde el oficialismo provincial remarcan la diferencia de modelos: mientras La Libertad Avanza impulsa un ajuste sin contemplar las particularidades del interior productivo, el proyecto de La Neuquinidad busca consolidar un crecimiento con equilibrio fiscal, inversión y trabajo local.











