Con más de 50 piezas, proyecciones, música y dramatismo, la exposición propone explorar el carácter performativo de Pablo Picasso, revelando cómo su arte dialoga con el cuerpo, la escena y la mirada contemporánea.
La Tate Modern de Londres inaugura “Teatro Picasso”, una muestra que presenta una perspectiva inédita de Pablo Picasso: su faceta teatral y performativa. Reúne obras de su colección permanente junto a préstamos de museos como el Musée National Picasso de París, destacando piezas clave como Los tres bailarines (1925), que cumple de eje conductor en esta exploración cien años después de su creación.
Curada por Enrique Fuenteblanca y Wu Tsang, la exposición no se limita a vincular el arte de Picasso con el teatro, la danza o lo popular, sino que indaga cómo esas dimensiones fueron integradas en su propio método creativo. Se ha dispuesto la muestra como un escenario teatral, de modo que el visitante recorra un espacio donde cada obra actúa como elemento escénico, con un crescendo hacia piezas más impactantes al final.
Entre los objetos destacados figuran La mujer que llora (1937), Mujer desnuda en sillón rojo (1918) y, por primera vez en el Reino Unido, el tapiz del minotauro de 1935 proveniente del Musée Picasso de Antibes. También se incluyen proyecciones como la película El misterio de Picasso (1956), que permiten apreciar el proceso creativo detrás de sus trazos.
Además de contemplarse como un espectáculo visual, “Teatro Picasso” integra música en vivo, con el flamenco como protagonista, y adaptaciones teatrales y operísticas, incluyendo una versión de Carmen desde la perspectiva de Wu Tsang. Esta propuesta busca cuestionar la manera en que hemos aprendido a ver la obra de Picasso y desafiar las fronteras entre contemplación artística y participación escénica.










