La gestión de Florencio Randazzo en el Ministerio de Transporte se caracterizó por la cantidad de obras realizadas que beneficiaron a millones de argentinos. El ahora candidato de Provincias Unidas logró modernizar el transporte público, ampliar redes ferroviarias y renovar la línea Sarmiento y Mitre.

El paso de Florencio Randazzo por el Ministerio de Transporte dejó una huella difícil de ignorar. En un contexto en el que la obra pública parecía estancada y los recursos se dilapidaban sin resultados visibles, su gestión se destacó por impulsar un verdadero proceso de modernización. Con una visión estratégica, apostó a la eficiencia y a la recuperación de un sector clave para la movilidad de millones de argentinos.

Uno de los hitos más recordados fue la renovación integral de las líneas ferroviarias, en particular la Sarmiento y la Mitre. Durante años, esos ramales habían sido símbolo de atraso, demoras y deficiencias en el servicio. Randazzo impulsó la compra de formaciones modernas, con tecnología de última generación, que permitieron mejorar la seguridad y la calidad del viaje para los usuarios.

A la par de estas obras, el ministro promovió la ampliación de la red de transporte público, conectando más localidades y favoreciendo el desarrollo regional. El ferrocarril volvió a ser considerado un eje de integración territorial y no solo un sistema en decadencia. Esta política permitió recuperar la confianza de la gente en el transporte estatal y dio un salto cualitativo en materia de conectividad.

Hoy, mientras la falta de inversión y la descoordinación vuelven a poner en jaque al sector, la experiencia de aquella gestión cobra un valor especial. Randazzo mostró que, con decisión política y planificación, era posible transformar una realidad marcada por el abandono en un modelo de desarrollo sostenido y eficiente, cuyo impacto aún se percibe en la vida cotidiana de millones de usuarios.